Paz en medio de la tormenta

En medio te tantos conflictos, ¿a donde recurrir? Durante una terrible tormenta en el océano, un pequeño barco de pasajeros se bamboleaba precariamente en la ruidosa tempestad. Habían amarrado los muebles y todo lo que se pudiera mover, y los pasajero se estaban confinados a sus camarotes para que estuvieran seguros. Muchos de los que estaban a bordo pensaron que el barco se hundiría.

Finalmente, un pasajero decidido a averiguar si había alguna esperanza de sobrevivir fue a ver al que estaba al mando. Aferrándose a las paredes y los pasamanos, llegó hasta la cubierta azotada por las olas, subió por una escalera, y llegó hasta la timonera. Notó que el barco estaba cerca de tierra y entre rocas dentadas. Parecía que el capitán estaba tratando de llegar a la seguridad de una bahía en calma que había más adelante. Puesto que sabía que el hombre no lo oiría por el ruido del viento y las olas, el capitán sencillamente se dio la vuelta sin hablar, miró al preocupado pasajero, y sonrió. Sintiéndose más tranquilo, el hombre regresó a donde estaban los demás y dijo: «No tengan miedo. Todo está bien. He visto el rostro del capitán y lo vi sonriendo.»

En medio de cualquier situación, amenaza, nos sentimos aturdidos y nos desesperamos. Pero si miramos a nuestro soberano Capitán y le encomendamos nuestro camino (Salmo 37:5), hallaremos paz incluso en medio de la tormenta. Podemos confiar en que Él nos va a sacar bien de la tormenta.

DIOS PUEDE CALMAR LA TORMENTA QUE HAY A TU ALREDEDOR, PERO POR LO GENERAL CALMA LA QUE HAY EN TU INTERIOR.