El Padre Nuestro...

Padre Nuestro que estás en los cielos, en los mares, en las mariposas, en los bosques, en los conejitos y en el corazón del Hombre;

Santificado sea tu nombre y el nombre de todos aquellos cuyo reflejo nos recuerda tu presencia; santificadas las nubes, santificadas las sonrisas de los niños, santificados todos aquellos que tienen sed de justicia.

Venga a nosotros tu Reino de los Cielos al Reino de la Tierra. Que la Tierra sea el Paraíso que todos soñamos si no fuera por el uso y el abuso que hace el Hombre de ella.

Venga a nosotros tu legión de árboles, de colibríes, de caballos y venaditos. Venga a nosotros tu legión de Amor que nos ilumine para encontrarnos y trabajar por un mundo mejor, y que cada vez que hagamos el amor sea una explosión de ternura que ponga celosas a todas las estrellas, y cada vez que engendremos un hijo sea una alegría profunda donde se convoquen todas las fuerzas celestiales.

Hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo, y en el alma de los niños, y en el alma de nuestros hermanos los bosques, los ríos, el aire y los pajaritos... Hágase tu voluntad en las cárceles, en los manicomios, en las calles llenas de soledad de nuestras ciudades.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Sobre todo, Señor, danos la fuerza para trabajar por no seguir teniendo la vergüenza de pertenecer a la especie humana, mientras existan niños sin más pan que el que reciben de los basureros, ni más cobijo que un manto de estrellas y algunos periódicos.

Perdónanos nuestras deudas, nuestras omisiones, nuestras envidias y enséñanos a perdonarlas en nuestros semejantes. Perdónanos todo lo que le hemos hecho a este Edén que escogiste como nuestra morada.

Líbranos del mal, de las bombas atómicas, de la codicia, de los políticos y sus policías, y no nos dejes caer en la tentación de abandonar la lucha en la que el Amor sea nuestra bandera.

AMEN