Para el que cree todo es posible

Ser algo escéptico es bueno, sobre todo en un mundo en el cual mucha gente dice cosas sin sentido permanentemente. Es obvio que no puedes creer todo lo que lees, escuchas o ves en la televisión. Propuestas para hacerse rico rápidamente, milagrosos productos para bajar de peso y promesas similares para resolver problemas rápida y fácilmente con poco o ningún esfuerzo. Aunque parecen tan seductores, generalmente se terminan convirtiendo en muy seductores y nada más. Un sano escepticismo puede ahorrarte mucho sufrimiento y desilusión.

Pero cuando se trata de ti, de las oportunidades para tu propia vida y de tu capacidad para convertir esas oportunidades en realidad, deja el escepticismo de lado. Lo que tú crees posible para tu vida, resulta posible. Lo que tú crees acerca de ti mismo, es lo que tú eres. Lo que decidas lograr, lo lograrás.

Permítete creer en ti mismo. Permítete creer que lo mejor de la vida es posible para ti. Deja que tu convicción contagie, infunda confianza y le de fuerza a tus pensamientos, acciones y expectativas. En tu convicción está el poder para superar todo obstáculo que se interponga en tu camino.

Si alguien te promete de todo, sólo es cuestión de sentido común combinar tu convicción con un sano escepticismo. Sin embargo si te haces una promesa a ti mismo créela con todo tu ser y así, encontrarás la manera de cumplirla.